Nogolí, para disfrutar en carpa

Nogolí, para disfrutar en carpa

Exploradores: a sólo 50 km de la capital puntana, esta villa, de espléndidos escenarios naturales, tiende a convertirse en un polo del movimiento scout.

Nogolí, San Luis

Nogolí, San Luis

SAN LUIS.- Dicen los lugareños que algo raro está pasando en la minúscula villa de Nogolí. Cuentan que han empezado a aparecer unos extraños personajes. Van ataviados con uniformes y abigarrados pañuelos, caminan siempre en grupo y llevan enigmáticos estandartes.

«Serán soldados», fue lo que pensaron la primera vez que los vieron venir de lejos, antes de poder contemplar sus rostros infantiles.

«Pero se parecen, porque se levantan temprano, izan la Bandera y no paran de moverse y armar cosas en todo el día», dijo un vecino de los Cornejo, en cuyo campo levantaron un enorme campamento.

Los primeros días los miraron con recelo.

¿Pertenecían acaso a algún rito las canciones que cada noche se escuchaban lejanas desde lo profundo del bosque? Alguno hasta llegó a afirmar, al ver sus figuras recortadas contra la lumbre de los fogones, que eran la reencarnación de alguna tribu comechingón que volvía a reclamar su ancestral hogar -como lo delatan las puntas de flecha que todavía se encuentran por la sierra-. Pero pronto vieron que eran buenos, no sólo porque iban a misa, sino porque comenzaron a ayudar a todo aquel que lo necesitara sin pedir nada a cambio, insistiendo en que su deber era estar siempre listos .

No eran ni soldados ni almas reencarnadas, sino simplemente scouts: aunque no estaban equivocados del todo, porque sí quieren hacer de este su lugar.

Rafael Cornejo es uno de los responsable del cambio en Nogolí. Allí, después de 30 años, su familia está cumpliendo un sueño: «Siempre estuvimos en el rubro con emprendimientos en Mendoza, la costa y Brasil, pero la idea de Nogolí estaba siempre presente.

Sabíamos que este lugar es fantástico y que su mayor ventaja son sus condiciones naturales prácticamente vírgenes, por eso queríamos apuntar a un segmento que demandara eso y a la vez no lo destruyera», afirma.

De ahí a pensar en los scouts fue sólo un paso: «Vimos que a la gente le gusta el lugar y le sirve -se van fascinados, no pueden creer que exista un lugar así y que no haya sido descubierto todavía-, por lo tanto nos decidimos a brindar servicios exclusivamente para ellos y otros grupos organizados. Todo eso hace que Nogolí se esté convirtiendo en el polo del movimiento scout en el país».

Los bosques del agua clara

Cornejo no exagera localismos al valorar a Nogolí, todo lo que dice es cierto. Con apenas 400 habitantes y a sólo 50 km de esta capital, es uno de los rincones privilegiados de la serranía puntana.

Su paisaje de casas apartadas, pequeñas chacras y plantaciones de olivos es tan característico como las mesillas : dos curiosas formaciones geológicas que parecen querer proteger a la villa.

Frente a ella, el cordón central se aparta un poco intimidado por la figura del cerro Barroso (1905 m), la silueta destacada de la zona.

El paisaje agreste ofrece todo tipo de experiencias para scouts aventureros y amantes de la naturaleza

Como abrazándolo, dos quebradas lo rodean uniendo sus manos frente al pueblo.

Por ellas, caminantes, jinetes y últimamente ciclistas -en mountain bikes, por supuesto- se adentran en un ambiente tan espectacular como impoluto. Arroyos de agua clara y fresca proveniente de cientos de vertientes (en el pueblo se embotella comercialmente dada su calidad) discurren entre el siempre verde bosque de molles, que según la altura comparte el espacio con algarrobos, quebrachos y chañares.

Cientos de aves son las encargadas de musicalizar el diáfano ambiente. Las que no se distinguen por su voz lo hacen por su silueta, como las águilas moras, y otras, por su vuelo, como los halcones.

Aunque todas palidecen cuando la figura del soberano de las alturas aparece contra el azul profundo del cielo: el cóndor, una maravilla que todavía se puede contemplar en libertad aquí.

Excursiones para todos

Cornejo no exagera localismos al valorar a Nogolí, todo lo que dice es cierto. Con apenas 400 habitantes y a sólo 50 km de esta capital, es uno de los rincones privilegiados de la serranía puntana.

Su paisaje de casas apartadas, pequeñas chacras y plantaciones de olivos es tan característico como las mesillas : dos curiosas formaciones geológicas que parecen querer proteger a la villa.

Frente a ella, el cordón central se aparta un poco intimidado por la figura del cerro Barroso (1905 m), la silueta destacada de la zona.

El paisaje agreste ofrece todo tipo de experiencias para scouts aventureros y amantes de la naturaleza

Como abrazándolo, dos quebradas lo rodean uniendo sus manos frente al pueblo.

Por ellas, caminantes, jinetes y últimamente ciclistas -en mountain bikes, por supuesto- se adentran en un ambiente tan espectacular como impoluto. Arroyos de agua clara y fresca proveniente de cientos de vertientes (en el pueblo se embotella comercialmente dada su calidad) discurren entre el siempre verde bosque de molles, que según la altura comparte el espacio con algarrobos, quebrachos y chañares.

Cientos de aves son las encargadas de musicalizar el diáfano ambiente. Las que no se distinguen por su voz lo hacen por su silueta, como las águilas moras, y otras, por su vuelo, como los halcones.

Aunque todas palidecen cuando la figura del soberano de las alturas aparece contra el azul profundo del cielo: el cóndor, una maravilla que todavía se puede contemplar en libertad aquí.

Excursiones para todos

Todo tipo de excursiones -desde pocas horas hasta dos o más días a las cumbres del macizo- es posible desde el pueblo. Los ríos Chico, de los Molles y de La Quebrada son una fuente inagotable de experiencias por descubrir, algo que hasta hace poco sólo sabían los pescadores que los remontan tras las truchas de sus profundos piletones.

Porque Nogolí esconde demasiados lugares, de esos en que se quisiera pasar la vida.

Si lo sabrá Bruno Marzón, un porteño fugado de la ciudad que hoy tiene su banco de trabajo a la sombra de un tala y no duda en apagar las máquinas cada vez que un pájaro cantor viene a visitarlo. Dice que aquí todo tiene otro valor y lo que no se termina hoy, bien se puede terminar mañana.

Un campamento organizado

Fue ese anhelo compartido de lograr un desarrollo turístico compatible con la preservación del lugar lo que llevó a Cornejo, propietario del establecimiento La Serrana, y a Marzón, dueño a su vez del antiguo casco de la estancia El Faro, a asociarse. Ambos campos, separados por sólo 600 metros, fueron acondicionados considerando las necesidades y sugerencias de los grupos scouts.

La Serrana cuenta con cinco áreas independientes dotadas de sanitarios y lugar techado con mesada y freezer, mientras que El Faro posee cuatro, logrando una capacidad combinada de 800 personas.

Poseen asimismo piscinas (la de El Faro, llenada con agua del río, es fantástica), salones de reunión, depósitos y varias canchas de fútbol y voley.

Sin embargo, la idea es no desvirtuar la naturaleza del campamentismo, como afirma Cornejo: «Más allá de la infraestructura, que se limita a brindar lo que los grupos no pueden traer, buscamos fundamentalmente brindar seguridad y simplificar el trabajo de los dirigentes. En lo primero, optimizamos los servicios sanitarios del pueblo (hospital con ambulancia) con una sala de primeros axilios con médico permanente en el campamento y el apoyo de vehículos 4×4, todos comunicados a través de handies que también ofrecemos a cada grupo. En lo segundo, proveemos, además de productos frescos del lugar como verdura, carne, pan, etcétera, de cañas y maderas, que ellos usan para sus tareas y que normalmente deben transportar aparte, y garrafas de gas, por lo que tampoco deben viajar con esos peligrosos elementos».

Desentendidos de estos temas, los grupos de scouts disfrutan full time de todas las bellezas y posibilidades educativas del lugar, a la vez que colaboran para que continúe siendo tan prístino como siempre.

Tal lo enfatiza Alejandro, un dirigente en viaje de reconocimiento (la empresa invita a dos dirigentes de cada grupo interesados en el lugar y sus servicios): «Nuestra función es formar personas que produzcan el cambio y, como decía Baden Powel -fundador del movimiento-, que dejen el mundo en mejores condiciones que en las que lo encontraron».

  • 10 días/7 noches
  • Bus ida y vuelta
  • Campamento en La Serrana o El Faro
  • Charla de habilitación a campamento (instructiva)
  • Excursiones guiadas: Villa de la Quebrada
    Potrero de los Funes, La Florida, El Trapiche
  • Leña para fogones, construcciones y cocinas
  • 2 garrafas cargadas
  • 2 handies por grupo
  • Asistencia médica básica
  • Sector de cocina con freezer
  • Colihues suficientes para toda la estadía
  • 2 noches de alojamiento para dos personas en
    hoteles de Villa Gesell y Mar del Plata para obtener
    recursos para el viaje Salidas programadas por la empresaSalidas programadas por los grupos

Fuente:  La Nacion
Fotos: Javier Garcés y Secretaría de  Turismo de la Nación
Información:
Para más datos, la Casa de la provincia de San Luis en Buenos Aires atiende consultas en Azcuénaga 1083, o al teléfono 822-3641.
También se brinda información en el teléfono 484-6605

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Categories: NATURALEZA, TURISMO